La sonrisa inexplicable, esos juegos de palabras que terminan en besos sin final, no sabes cuanto te extraño en estos momentos, las noches son difíciles cuando se te quiere a un lado y no se te tiene. Me encanta tu personalidad, tus libros por doquier, tu desastre de vida. Insisto recuperaste a este hombre perdido, permitiste el sanar de estos labios partidos.
Es verdad me enamore de ti, sin pensarlo y sin quererlo, es que todas las canciones explican de a poco mi condición de adicto a tu boca, a tus caricias, y a los abrazos que pierdes a mi lado. Si escucharas las cuerdas que yo escucho, te darías cuenta de como has entrado debajo de mi piel, despacito, por debajo de la carne, por debajo de mi ser, perdiéndote en mi corazón.
Sabíamos no decirnos nada, conservando en apariencia, una amistad consolidada. Sabíamos no exigirnos mucho... Hola. ¿Qué hacés?, convidame un pucho, que me tenés abandonada... Vos con tu mochila a cuestas, yo con la excusa perfecta, para charlar de pavadas.
Nos hizo un guiño san telmo, un poco de humo en el medio, y enloquecieron las miradas. Quiso el destino que esa noche hiciera frío, y que el ruido de los coches me hiciera hablarte al oído. Y si el diablo se contenta con que dudes un instante, vos y yo, nuestras miserias y esta noche por delante amor. ¿Quién sabe?...
Un umbral perdido, y aquel bar medio vacío, como único testigo. Bridamos por el olvido, y el espíritu del vino, se fue haciendo nuestro amigo. Con el corazón en llanta, nada mejor que tu lengua, abrigando mi garganta.
Y conga, conga, conga. Y que siga la milonga, que el mozo traiga otra ronda y que pague Dios. Quiso el destino que ya no hiciera mas frío, y sin coche y sin ruido sigo hablándote al oído. Y el diablo se contenta con que dudes un instante. Vos y yo nuestras miserias y esta noche por delante amor. ¿Quién sabe?...
Amor...
¿Quién sabe?...









